
Crónica de un fin de semana rayado
🔵 Columna Rayada | Por Roberto Pacheco
El viernes por la noche viví una experiencia que aún vibra en mi memoria. Gracias al Club de Futbol Monterrey, tuve la oportunidad de cubrir el partido de Rayadas vs Querétaro para Grupo Noreste Informativo, a través de la Asociación de Cronistas Deportivos de Nuevo Laredo (ACRONDE). Desde estas líneas, expreso mi profundo agradecimiento por la acreditación brindada. Estar en el Estadio BBVA, sentir la energía en las gradas y presenciar la entrega del equipo femenil fue una auténtica dosis de orgullo albiazul.
Las Rayadas ganaron con autoridad, 4-2, en una noche redonda donde brillaron nombres como Burkenroad, Alice Soto y Emily Gielnik, pero también se sintió el poder de una escuadra que juega con garra y convicción. El fútbol femenil no sólo está creciendo: en Monterrey ya es una bandera de identidad.
Y ya que estaba en la ciudad, decidí quedarme para vivir otra jornada de emociones, esta vez con la versión varonil: Rayados vs Atlas. ¿El resultado? Un festival de goles, una sinfonía orquestada por un Berterame encendido, que firmó un hat-trick perfecto y se llevó la noche con esa mezcla de instinto y sangre caliente que tanto gusta en La Pandilla.
Pero más allá de los goles, hay una imagen que se me quedó grabada: Sergio Ramos, erguido en el centro de la cancha, marcando el ritmo del equipo como si llevara toda la vida en Monterrey. Fue más que un defensa: fue el capitán, el guía, el referente. En cada cruce, en cada indicación, se notaba su temple europeo, pero también su compromiso con esta nueva tierra. Y junto a él, Sergio Canales, que jugó con inteligencia y clase, conectando líneas y sumando experiencia al proyecto.
Rayados mostró una versión ambiciosa, agresiva, con un sistema de juego que ya empieza a tener la firma de Domènec Torrent: presión alta, posesión con intención, y mucho protagonismo desde el medio campo. Este equipo no sólo quiere ganar: quiere gustar. Y con el Mundial de Clubes en el horizonte, es vital que se consolide esta identidad.
Fue un fin de semana redondo. Cubrir a Rayadas, disfrutar de Rayados, y ver cómo el escudo albiazul late con fuerza tanto en mujeres como en hombres. Como periodista, pero sobre todo como apasionado del fútbol regiomontano, me quedo con la certeza de que en Monterrey se respira fútbol… pero sobre todo, se respira Rayados.
