Columna Rayada: La calma antes del Clásico

Columna Rayada: La calma antes del Clásico

Por: Roberto Pacheco

Por un momento, el BBVA dejó de ser un volcán a punto de estallar… para convertirse en un oasis de calma. Y no, no fue por el aire acondicionado ni por la cerveza fría, fue por algo que ya se nos estaba olvidando: Rayados ganó y convenció.

La victoria 3-1 ante Chivas no solo significó tres puntos más en la tabla y una ligera bocanada de aire en el octavo lugar; significó también un respiro para Martín Demichelis, que hasta hace unos días parecía tener las horas contadas al frente del equipo. Porque seamos claros: la presión estaba al tope, los resultados eran mediocres y el fútbol, ausente.

Pero como en toda novela regia, no podía faltar el drama.

Entre semana, explotó la bomba: una fuerte discusión entre Sergio Canales —el mejor jugador del plantel— y el propio Demichelis. Y como si fuera un capítulo de “Rayados: la serie”, el desenlace fue más que extraño. Canales terminó con 10 puntadas en la pierna tras un accidente con una puerta de vidrio. ¿Fue coraje? ¿Mala suerte? ¿Una mezcla de egos que reventó donde no debía? La directiva trató de apagar el fuego diciendo que fue un simple accidente, que el español tenía las manos ocupadas y quiso abrir la puerta con el pie. Pero vamos… ni Chespirito armaba escenas así.

Lo cierto es que Canales no jugó, y aun así, Rayados respondió. De la Rosa, Berterame y Deossa firmaron un partido de esos que vuelven a encender la esperanza. Se vio intensidad, conexión en el medio campo y un equipo con ganas de callar bocas, empezando por la suya.

Y ahora se viene lo bueno: el Clásico Regio.

Tigres llega inspirado tras eliminar al Galaxy y meterse a semifinales de la Concachampions, mientras que Rayados parece haber encontrado un poco de paz en medio del caos. El sábado se juega más que un partido: se juega el orgullo, la hegemonía del norte y, quién sabe, quizá el futuro de Demichelis en el banquillo.

Todo esto en medio de un calor de 34 grados, con el sol cayendo sobre el Volcán y un ambiente que promete estar tan encendido como siempre.

La mesa está puesta. Rayados ganó, calmó a la afición y al cuerpo técnico, pero ahora viene la verdadera prueba: ganarle a Tigres, en su casa, y con toda la ciudad mirando.

¿Será este el punto de inflexión o solo otro espejismo en el desierto que ha sido este torneo?

Lo sabremos en el Clásico.

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